Fue llamado en un principio «Puesto de San José de la Laja». El nombre actual lo tomó alrededor de 1850 en recuerdo del obispo Dr. Diego Aranda y Carpinteiro quien autorizó la construcción del templo; del primer párroco, Alejandro Navarrete; de la persona que obsequió el terreno donde se erigió la precitada iglesia y del albañil constructor, ambos de nombre Alejandro.

Historia y población
Los primeros pueblos que habitaron la región fueron las naciones chichimecas, nombre que daban los mexicas a un conjunto de pueblos indígenas que habitaban el centro y norte del país.

Las bajas que tuvieron los conquistadores españoles en la región debido a los ataques Chichimecas, los condujeron a contestar con una táctica bélica de etnocidio. Llevaron a los Altos de Jalisco a milicianos rurales castellanos, algunos de ellos de ascendencia francesa, conducidos en la alta Edad Media para repoblar el centro de España. No obstante igualmente los hubo portugueses, italianos y oriundos de Flandes, que con anterioridad habían luchado contra turcos y moros. Estos soldados campesinos se establecieron con patrones de propiedad privada y con una ideología católica, mezclándose con algunos Chichimecas que habían quedado.

Antes de la invasión española era un poblado tecuexe. Fue conquistado en 1530, primero por Pedro Almíndez Chirinos y después por Cristóbal de Oñate, ambos del ejército de Nuño de Guzmán. En los albores de la centuria pasada fue posta de diligencias. Contaba en ese entonces con sesenta y cinco familias, de las que no menos de veinte eran españolas, doce aborígenes y el resto mestizos y mulatas. En 1837 el sacerdote de Jalpa, o «Xalapatenacea», colocó la primera piedra de la parroquia, propiciando el arribo de nuevas familias, contando con la valiosa ayuda de Pascual Orozco de la Torre y Alejandro Moreno Hernández, quien regaló el terreno.

Desde 1885 perteneció al 2° cantón de Lagos hasta 1898 en que por decreto pasa a depender del Departamento de Unión de San Antonio. El 28 de febrero de 1885 por decreto número 120 se erige un municipio la comisaría de San Diego de Alejandría y se fijan sus límites, siendo gobernador de Jalisco, el General Francisco Tolentino.